viernes, 22 de agosto de 2008

Cosas que no se entienden (Por Shisus)

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De la serie contra Estudiantes de La Plata se pueden notar varios cambios con respecto al puesto de Dt y jugadores en Independiente.

No me refiero, claro está, al cambio de nombres solamente. Los cuales también merecen un capítulo aparte. Gandín y Núñez aparecen como posibles reemplazantes de Germán Denis, con todo lo que esto significa.

Borghi, por su parte, parece ser un técnico que sabe leer los partidos y actuar en consecuencia. Sus cambios parecen ir en línea con lo que quiere hacer cuando las cosas necesitan un golpe de timón. Y se produce el efecto deseado. Ojo, si bien logra eso que quiere, a veces parece equivocarse con lo que desea… pero de esto hablaré más adelante.

Independiente parece estar cambiando. Como siempre que aparecen conductores y ejecutantes nuevos. Pero los cambios parecen más profundos esta vez, casi me animo sugerir (no a decirlo abiertamente todavía) que estamos ante la posibilidad de volver a tener un equipo con una identidad de juego… es lo que parece… ojalá.

Así como hay cosas que varían, también hay cosas que no. No cobrar un claro penal a favor del visitante, en la última jugada de un partido, parece ser una de esas cosas que se mantienen incólumnes en el tiempo. Pero bueh… ya está.

Cosas que cambian y cosas que no… pero hay algo que nunca entendí. Algo que sucedió con Independiente este último miércoles pero que lo he visto (todos lo hemos visto) infinidad de veces, con distintos protagonistas y en muchas partes del mundo.

Cambiar. De esto se trata. Cuando el trámite de un partido es favorable a uno de los equipos y, con todo controlado, decide cambiar. Sacar un delantero y poner un mediocampista, sacar dos delanteros y poner un volante y un defensor… con la idea de reforzar esa zona que el otro, necesitado, va a querer copar para cambiar su suerte.

Pero, volviendo al caso del primero: Se cambia, se trastoca todo para lograr mayor resistencia, mayor solidez, para cambiar hora y media de fútbol por aplausos finalmente. ¿Es necesario?¿es necesario cuando nadie desde la tribuna lo pide?¿es necesario cuando en el campo de juego todo está controlado?... no, sobre todo por este último punto, la lógica indica que cuando las cosas marchan bien lo mejor es que todo continúe como está ¿o no?. Mismo, la conocida frase “Equipo que gana no se toca” se aplica de un partido a otro, pero no dentro de un mismo partido.

En el encuentro del último miércoles Borghi cambió todo para el segundo tiempo, y le rindió sus frutos, Independiente no solo llegó al ansiado empate y hasta pudo ponerse arriba en el marcador, sino que tocó la pelota, la movió por el campo de juego, cansó al rival mientras los minutos corrían, hizo lo que quiso ante la mirada de los locales que veían como se les escapaba el partido y no atinaban a encontrar un mínimo resquicio por donde colar una esperanza.

Finalmente Borghi decidió cambiar eso. Se puso más conservador y eso se pagó caro.

Ojo, no es que le hayan salido mal los últimos cambios, logró exactamente lo que tenía en mente pero, al igual que en el cuento “La pata de mono”, hay que tener cuidado con lo que se desea.

Quizás todo esto nos sirva de lección para próximas contiendas, hasta puede suceder que el día de mañana agradezcamos habernos equivocado esta vez… todo puede suceder.

Pero para eso hay que cambiar algunas actitudes.

Shisus para Boca del Diablo

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