miércoles, 6 de agosto de 2008

Comenzó la Ilusión

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Independiente y Estudiantes, tienen una rica prosapia en esto de medirse en copas internacionales. Y si bien el contexto es diferente, ya no es aquel de fines de los 60’, ayer reeditaron el viejo duelo. En este caso, en el debut de ambos por la Copa Sudamericana. Afuera, el marco fue importante y dentro del campo, ofrecieron un partido intenso. Y cuando parecía que todo iba a terminar en empate, apareció Gandín y llenó de alegría al pueblo Rojo. La revancha, en dos semanas.

En el arranque, dio la impresión que al esquema que diagramó Borghi, le faltaba rodaje. El Bichi se decidió por ubicar a tres en el fondo, soltando a Mareque. Pero al habitual lateral, le costó adaptarse a esa función. Entonces, como Fredes se ubicó por la derecha y Pusineri y Ledesma intentaron repartirse el sector central del mediojuego, quedaron espacios del lado izquierdo.

De todas maneras, la primera acción de riesgo la protagonizó Independiente, cuando apenas se llevaban jugados tres minutos: Fredes desbordó desde la derecha y antes de que Núñez pudiera conectar al gol, apareció el cruce salvador del Chavo Desábato, para mandar la pelota al corner. Cuatro minutos después, Boselli se le fue a Gioda y cuando estaba por llegar al área, el defensor lo bajó. Pero el tiro libre, ejecutado por Leandro Benítez, no trajo consecuencias.

Pero el primer grito lo pegó Independiente. Fredes metió una habilitación, por bajo, con la precisión de un cirujano. Núñez le ganó en velocidad a los defensores rivales y empezó a pagar la confianza que le depositaron, definiendo con un tiro y cruzado. Sintió Estudiantes el golpe.

Tal es así que, seis minutos después, el Rojo estuvo a punto de ponerse dos a cero arriba: Núñez armó una estupenda jugada y metió el centro atrás, pero el Rolfi Montenegro la mandó por arriba del travesaño. Apenas sesenta segundos después, Núñez la quiso meter de emboquillada, pero Andújar respondió rápido. Y cuando parecía que Independiente lo iba a liquidar, Estudiantes tuvo dos.

En la primera, con una pelota parada de Iván Moreno, que salió apenas desviada. En la otra, pisando los 45’, la Gata Fernández la mató de pecho y sacó una media vuelta que se fue alta.

La gran incógnita era ver como respondía Estudiantes sin Verón, que terminó dejando su lugar. Pero el Pincha respondió rápido, antes de los cinco minutos, cuando Leandro Benítez ejecutó un tiro libre de manera estupenda para que Boselli -dio la impresión de que hubo posición adelantada pero Lunati lo convalidó- se elevara, girara y aprovechara para meter el cabezazo goleador, ante el adelantamiento de Assmann y empardar el pleito.


Independiente pareció absorber bien el impacto psicológico que eso significa, ya que contó con dos situaciones, en los siguientes cinco minutos. Ambas lo tuvieron a Núñez como protagonista, pero ninguna de ellas llegó a buen puerto. Pero fuera de eso, le faltó claridad al Rojo. Borghi mandó a la cancha a Centurión -llamó la atención que por el Chuco Sosa no ingresara un delantero y eso terminó agrandando a Estudiantes- y este tuvo una situación a favor, reventándole el pecho a un Andújar que dio rebote, pero que se rehizo justo cuando llegaba Núñez.

Independiente quería más. Cerca de la media hora, el Bichi mandó a la cancha al Chipi Gandín parecía que su regreso a los torneos internacionales, se iba a consumir con un empate sin pena ni gloria. Es más, Estudiantes casi lo emboca sobre la hora. Pero en el primer minuto de adicional apareció Gandín para clavarla abajo, a la derecha e instalar el delirio en el pueblo Rojo.

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