lunes, 1 de septiembre de 2008

Cuerda Floja (Independiente 1 - Gimnasia (LP) 1)

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Para comprender el partido que hizo Independiente hay que comenzar por la ruidosa silbatina del final. En la semana, Claudio Borghi declaró que el 80% de la gente no entiende lo que lee, en un claro tiro por elevación a la crítica periodística. Pero el 80% de la gente que ayer fue a la cancha sí parece entender lo que ve. De ahí el abucheo, en vivo y aún sin el diario de hoy a mano, a una nueva producción flojísima del equipo. Se nota que Independiente no tiene una línea futbolística clara, el Bichi mete mano antes y durante los partidos, pero aún no encontró la receta para repetir el funcionamiento del equipo que arrancó contra Estudiantes en la Sudamericana. Y Gimnasia, como Racing la semana pasada, se aprovechó de tanta confusión y mereció el triunfo.

Si no lo logró fue por su mala puntería y por los cabezazos salvadores sobre la línea de San Lucas Pusineri y Guillermo Rodríguez.

Esta vez, no deberían existir reproches hacia el DT en cuanto a los cambios. A diferencia del clásico, Borghi se la jugó para ganarlo. Primero, cuando empató el Lobo, al meter a Gandín (punta) por Centurión (volante). Después, cuando echaron a Ledesma: entró Higuaín (delantero) y salió Fredes (volante). Y por último, cuando expulsaron a Teté González: Ríos (volante ofensivo) por Moreira (lateral). Tan jugada fue la propuesta que Independiente, en los últimos 20 minutos, quedó parado para matar o morir, con un desequilibrado 2-3-2-2. Sí, ¡con sólo dos atrás!: Gioda y Rodríguez.

í se le pueden achacar otras cosas. La falta de fútbol, principalmente. Incluso en el primer tiempo que terminó en ventaja (ayuda de Sessa de por medio). El 4-4-2 inicial no funcionó porque los dos volantes externos (Fredes y Centurión) no marcaron diferencias. Esa ausencia creativa también se dejó ver en el cierre ante el amontonamiento de jugadores con características ofensivas: Ríos, Montenegro, Higuaín, Gandín y Núñez. Con los cinco en cancha, Independiente apenas generó dos tiritos al arco, bien controlados por un inseguro Sessa.

Sin peso arriba y desequilibrado abajo (el único de contención en el medio fue el incansable Pusineri), Gimnasia se animó. Mucho influyó el ingreso de Piatti. Es cierto que el pibe que estuvo ahí de pasar a Boca falló en la definición. Tan cierto como que sus llegadas a posiciones de gol fueron generadas por él mismo. Con su entrada, Messera encontró un socio para tocar. Justo lo que le había faltado antes.

Ofensivo para algunos, suicida para otros, Independiente la pasó mal. La responsabilidad, claro, no es sólo de Borghi. También hay bajones individuales y son pocos los que se salvan. Queda una duda: ¿El 80% de los jugadores entiende a qué juega?

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